Olimpiadas En Los 70 Y Madrid 2016

Me gustaría, de corazón, que en la ciudad de Madrid se celebrasen los próximos juegos olímpicos del 2016.

Por otra parte, quiero recordarles a los madrileños, y sobretodo a los más de 100.000 que ayer se reunieron en Cibeles para apoyar la candidatura de su ciudad, que Barcelona, antes de celebrarlas en 1992, había sido candidata en los años 1924, 1936 y 1940, vaya... que tampoco fue fácil, pero que finalmente se consiguió, y que del mismo modo lo conseguirá Madrid, y a ser posible... en este ansiado 2016.

Seguro que para entonces ya habrán dejado de marear a la estatua del oso y el madroño, a la cual, durante la pasada semana vi como la cambiaban de su lugar original para facilitar el acceso del tráfico a la calle del Carmen. También me sorprendió ver como sustituían al viejo Kilómetro Cero de la Puerta del Sol; emblema que da origen a las carreteras radiales españolas. Yo fui uno de los muchos turistas, que en su día, puse mi pie sobre ése Kilómetro Cero y pensé para mí: “Yo he estado aquí”.

También es muy posible que para el 2016, los madrileños hayan encontrado el tesoro que andan buscando por la ciudad y dejen de hacer socavones a diestro y siniestro. Quizá también, con suerte, para entonces Espe ya sea historia, aunque a decir verdad, la veo yo muy incombustible a ella, y lo que aún es peor... con muchas ganas de guerra.

En cualquier caso, y al margen de los muchos intereses políticos que rodean un evento de semejante magnitud, Madrid merece esas olimpiadas, y los madrileños merecen contemplar como su ciudad sufre una transformación para bien. Y lo que es más importante aún, en un (relativo) corto espacio de tiempo ver como grúas y boquetes desaparecen de sus calles; ya que si algo de bueno tiene un acontecimiento tal, es el de observar como finalmente se reactivan y se dinamizan todas esas obras por la vía pública que ahora... parecen eternas.

Personalmente me la repampimfla bastante el tema deportivo en cuestión. En su día no fui un gran entusiasta de que se celebrasen las olimpiadas en mi ciudad, Barcelona. No obstante, debo reconocer que el cambio de imagen que se le dio a la ciudad y su definitiva apertura hacia el mar, fue algo necesario que hoy en día se agradece. Así pues, estoy convencido de que los madrileños que hoy tuercen el morro ante el evidente disloque que suponen unas olimpiadas en cualquier lugar, estarán encantados de la vida al contemplar la innumerable cantidad de deseables cambios.

Volviendo a los 70, cabe recordar que durante ésa década tuvieron lugar dos juegos olímpicos que marcaron la actualidad del momento; más por cuestiones políticas, que por acontecimientos deportivos.

Munich 1972

La XX edición de los juegos olímpicos marcaron a fuego la fecha del 5 de septiembre de 1972. Un grupo terrorista palestino, denominado “Septiembre negro” y compuesto por 8 integrantes, secuestraron a 11 atletas del equipo olímpico israelí. Tras un fallido intento de rescate perpetrado por las autoridades alemanas, se arrojó un balance de 16 muertos (los 11 atletas y 5 de sus secuestradores) y sólo 3 de los terroristas fueron capturados con numerosas consecuencias, que a posteriori, se sucedieron en años sucesivos y en las que se incluyeron bombardeos, asesinatos, atentados, coches bomba, detenciones, etc. Vaya, que no fue para medalla, por decirlo de algún modo.




Como nota positiva cabe destacar la actuación del Atleta Mark Spitz, nadador estadounidense de origen judío que se hizo con 7 medallas de oro en natación, y que rompió las anteriores marcas mundiales con cada uno de sus triunfos. El nadador pasó a la historia de ése fatídico año olímpico llenando álbumes de cromos, programas de televisión y portadas de revistas setenteras.

Los trágicos sucesos de aquel año olímpico en el que tan sólo se suspendieron los juegos y demás eventos durante 24 horas tras los terribles acontecimientos, no lograron enturbiar la merecida victoria del nadador y su capacidad de esfuerzo.






Montreal 1976

24 países africanos se retiraron de las competiciones y se largarón de Canadá con motivo de que Nueva Zelanda no fue excluida de los juegos. Las delegaciones africanas solicitaron dicha exclusión ya que la selección de Rugby Neo Zelandesa había jugado contra la de Sudáfrica, país excluido del Comité Olímpico Internacional por su política racista.

Para más razón de males, Montreal no logró saldar las deudas contraídas durante la inversión en infraestructuras de sus juegos hasta el año 2006. Un puñado de preciosos años que los ciudadanos canadienses han estado “pagando el pato”.




De las olimpiadas de Montreal, siempre nos quedará el recuerdo de la gimnasta rumana Nadia Comaneci, que con sus 14 años consiguió unos rotundos 10 puntos; primeros en la historia olímpica tras una actuación perfecta sobre las barras asimétricas.

Sus méritos deportivos la llevaron a ser considerada una de las más grandes gimnastas del siglo XX. Ahí es nada.

En este orden de cosas, y tras las malas experiencias de las olimpiadas de los 70, cabe recordar nuevamente, y para buena referencia a los madrileños, lo que fueron las olimpiadas de Barcelona 92, consideradas en su día las mejores de la historia, y convirtiendo a mi ciudad en un punto visible y admirado a nivel internacional.

Aunque no puedo ocultar el secreto deseo de que lo hagan un poco peor que los barceloneses (no jodamos... que para algo somos ciudades rivales ;-), les deseo muy sinceramente, la mejor de las suertes a todos los madrileños.

Ánimo en este empeño que esas olimpiadas ya son vuestras (nuestras)... tengo una corazonada ;-)